Ya lo he dicho en otro post, pero no puedo resistir la tentación de volver a analizar objetivamente, como llevo haciendo desde que empecé en esto del periodismo musical, lo que realmente nos dio Michael Jackson, sin apasionamientos y con toda veracidad.
Michael Joseph Jackson sufrió, como todos sus hermanos, los maltratos de un padre que ansiaba que sus hijos le hicieran rico. Seguramente eso fue forjando la mayoría de todos sus complejos. Desde el principio lideró el quinteto formado con sus hermanos, The Jackson Five, dedicado al norther soul, los comienzos del pop, y a bonitas baladas. Los cinco hermanos destacaban más por la enternecedora edad de Michael que por otra cosa en un género en que el sello Motown, de Detroit, se llevaban todos los honores, con los éxitos de The Supremes, The Dells, etc.
Michael Jackson se independizó, comenzó su carrera en solitario y alcanza el éxito total con Thriller, que se convierte en el disco de los records: disco más vendido de la historia, single que más tiempo estuvo en el 1 de las listas de éxitos (Thriller), video musical más visto… A partir de ahí, la carrera de Michael Jackson es una continua repetición, con la inclusión de nuevos efectos sonoros y arreglos musicales como única novedad.
Si desnudamos de artificios todas sus canciones, nos daremos cuenta de que hay cuatro, tal vez cinco modelos básicos de canción en toda la carrera de Jackson. El resto es pura repetición con distintos arreglos. Y lo mismo ocurre con sus pasos de baile, en los que encontramos robos descaradas al break dance, como su famoso “paso lunar”, cuya invención muchos atribuyeron a Michael, que no se molestó en desmentirlo. A parte de ese, la que fuese su coreógrafa, Paula Abdul, también aportó varios de los pasos de baile que exhibía. En el video de Smooth Criminal, incluye incluso un par de pasos de Fred Astaire.
Lo que hoy llamamos música pop, tiene una larga historia que empezó allá por la década de los 50 en Estados Unidos. Desde entonces han sido muchos los nombres de músicos y bandas que han hecho del pop lo que es hoy. No comprendo como se puede coronar a Michael Jackson como Rey de un género con nombres como Otis Redding, Nancy Sinatra, Sting, Bono, Paul Mc Cartney, John Lennon, y un etc. tan largo que hace palidecer, aún más, al pequeño de los Jackson.
Esa es la aportación musical de Michael Jackson. En cuanto a sus excentricidades, son el resultado de grandes cantidades de dinero en malos inmaduras al margen de la edad cronológica que tuviera. Las denuncias que recibió, las superó, aunque tratándose de EE.UU. ya sabemos que “ley” y “justicia” casi nunca van de la mano. No obstante, solo por haber puesto en peligro la vida de su propio hijo, sosteniéndolo en el vacío desde la ventana de un hotel, ya debería haber tenido que pagar alguna consecuencia.
Al final, todo indica que murió víctima de un explosivo cóctel barbitúrico, lo cual, al igual que en otros casos, no merece ningún respeto por mi parte. Ser famoso y tener éxito, no justifica terminar suicidándose, ya sea por ingestión de pastillas o por un disparo de escopeta en la cabeza. La peor de sus pesadumbres, el más oscuro de sus demonios, no son nada, comparado con las vicisitudes de cualquier niño del tercer mundo, esos a los que se supone que Michael ayudaba. Y es que esa es otra: a todo el mundo le gusta ver que los famosos y millonarios hacen donaciones a organizaciones de ayuda contra el hambre ¿Cuánto podrían arreglar si de verdad quisieran hacerlo en vez de construirse mansiones como Neverland?
Una cosa si es cierta, y es que estará junto a Elvis Presley, su ex suegro, pues también él fue injustamente coronado en un género, el rock’n’roll, al que no aportó nada que no fuera copiado de quienes fueron auténticos héroes de este género, empezando por su inventor, Chuck Berry, a quien hasta The Beach Boys robaron canciones… pero esa es otra historia.
© Lucky Tovar
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