Katsushika Hokusai (1760-1849), el clásico pintor japonés cuyo arte tanto nos fascina, tenía una especial sensibilidad para captar la naturaleza fractal del mundo que lo rodeaba, y plasmarla en su obra. Veamos algunos ejemplos.
El famoso tsunami de Okusai es fractal:
Torrentes fractales se precipitan entre los peñascos y los árboles fractales:
Tanto las ramificaciones de este érbol como las plumas de la grulla son fractales:
Aquí, tanto la rugosidad de las rocas como la corriente del agua son fractales:
Más terreno y olas fractales:
También las nubes sobre el Fuji son fractales:
Árboles, vegetación, agua... todo fractal:
¿Y qué más fractal que esta ola y este ave?
Vosotros diréis: ¿quién me dijo a mí todo eso? Pues ni más ni menos que Benito Mandelbrot, aquí:
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